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martes, 18 de junio de 2019

La rebelión de las nubes


Esa madrugada, cuando apenas despertaban, la lluvia suavemente comenzó a caer, transformándose rápidamente en un fuerte temporal, que tras unos treinta minutos comenzó a menguar; entonces, las nubes furiosas en un acto rebelde decidieron invadir las partes bajas de las montañas, tan prohibidas diariamente en su existir.  Entre la espesa neblina todos corrían, desorientados chocaban entre sí, caían al río y apresuradamente eran rescatados por las piedras. Otros eran detenidos y calmados por los árboles, al estos ver su desespero. Algunos, eran salvados por un colchón de hojas, tras resbalar y ser tragados por un tobogán de agua y tierra. Los más fatalistas, dieron todo por perdido, rendidos intentaron ahogar su esperanza con las gotas de agua que caían de los árboles y la poca lluvia que aún se lograba colar, pero resulto un cometido difícil de lograr.  Mientras, ellos continuaban abrazados fuertemente y en medio del caos aguardaron a ser salvados por el sol.

domingo, 5 de mayo de 2013

Gregorio


Solo en el patio, observa las rejas oxidadas y las paredes envejecidas. Recuerda los tiempos en que los niños jugaban a su alrededor, sus rizas, sus cantos, sus carreras en tropel cuando sonaban las campanillas del heladero. Siente que fue ayer cuando los pequeños se balanceaban en el improvisado columpio, armado con un mecate y un viejo caucho. Añora profundamente las noches en que los pequeños se recostaban con sus padres en la grama a mirar las estrellas. Todo aquello parece haber quedado en el pasado, una vez que todos crecieron y partieron en diferente dirección.

Al principio de quedarse solo se entretenía mirando en el cielo los dibujos de las nubes. Le gustaba creer que los hacían para él. Al amanecer, al igual que al atardecer, su deleite era observar el Avila a lo lejos, siempre como una amorosa madre, con sus cumbres vigilantes e imponentes. Ahora, desde que los edificios crecieron, ya ni la montaña lo logra consolar y hasta por la lluvia se siente ignorar. Las estrellas las cree más opacas y se le hacen las noches más largas en ese lugar. Solo de vez en cuando la luna llena llega y lo logra animar.

Un día no soporto más la desidia de su soledad y en un acto de rebeldía decidió desnudarse, quedando completamente expuesto ante los demás. Pensaba en su interior, que al menos el viento y el sol repararían en él.

Después de un tiempo pareció haber logrado su objetivo, cuando los transeúntes se detenían a admirar su desnudes, aún a su avanzada edad era impresionante hermoso, imponente, soberbio. Y en las noches de luna llena llegaba a ser especialmente un espectáculo para sus vecinos, que no lo dejaban de mirar. Algunos incluso lo fotografiaban admirados, para enseñar luego las fotografías a sus amigos con suma admiración. Otros sin embargo lo observaban con tristeza, miraban el estado al que había llegado y se preguntaban si lograría sobrevivir. Los más pesimistas ya lo daban por muerto y esperaban verlo caer en cualquier momento.

Así pasaron meses, hasta que en días cercanos al mes de Mayo, algo ocurrió. Poco a poco pequeñas hojas le volvieron a nacer.  Entonces él, empecinado como era,  insistió en no dejarlas vivir sobre él. Comenzó a soplar con fuerza sobre sus ramas, mientras, las hojas se desprendían despavoridas en precipitosa caída al suelo. Ninguna lograba entender tanta resistencia nada natural.

Así pasaron algunos días. Las hojas caían cual papelillo en carnaval, formando una alfombra natural sobre el piso, pero también sobre los carros estacionados, sin dar tiempo ni siquiera a terminar de barrer. Parecía que la lluvia de hojas no dejaría de caer, mientras él, orgulloso, no paraba de soplar sobre sus ramas.

Pero un día se dio por vencido y no pudo soplar más. Eran los primeros días de Mayo, sus hojas dejaron de caer, ya ni las primeras lluvias las pudieron arrancar de sus ramas y entonces las gotas de agua atrapadas en sus hojas comenzaron a jugar. Algunas se deslizaban en tobogán,  otras se quedaban inmóviles, les encantaba dejarse atravesar por los rayos del sol y las más atrevidas provocaban al viento para que este las hiciera caer en vuelo al suelo. Otras jugaban a ser sus espejuelos y el se entretenía al ver cada uno de los reflejos.

Ahora se ha decidido a pelear con el sol, que se empeña en llevarse a sus amigas a evaporar. Sabe que esa batalla la tiene perdida, que al sol no le puede ganar. Así que ha cambiado su terquedad por paciencia, mientras espera con ansias ver la lluvia de nuevo caer.

sábado, 6 de octubre de 2012

Viernes



Viernes
Un día más
De una complicada semana
De colas interminables
Y empujones sin razón.

Y esta lluvia
Fue más que una tormenta
Más que mis zapatos mojados
Que las calles hechas ríos
Que correr saltando charcos.

Con la llegada de la noche
Descansaran mis penas
En un profundo sueño
Desconectare mis sentidos
Olvidare lo que me rodea.

Y Mañana
Volveré a despertar
Abriré mis ojos
Y el mundo seguirá girando
El tiempo no se habrá congelado.

Algunas noticias serán repetidas
Otras sonaran más grises
Unas más amarillistas
Y tú seguirás estando igual
Al otro lado de la tierra .

jueves, 23 de septiembre de 2010

Y al fin llovió!

Y al fin llovió!
Y me alegro por tus faldas encendidas
por tus arboles marchitos
y tus senderos polvorientos
por tus aves sedientas
y tus quebradas sin caudal
por tus colores desteñidos
y tus tierras deshidratadas
por la resequedad de mis pasos
y el calor en mi piel.


Y al fin la lluvia cayó!
Y las gotas bajan apresuradas
atraídas como por imán
se van evaporando al caer
desintegrándose en las hojas de los arboles
mezclándose con el aire
evaporándose en la tierra
acariciando los ríos
humedeciendo los pasos
mojando la piel.

Y al fin pudo llover!

domingo, 19 de septiembre de 2010

Inconforme

Está bien que me guste caminar por horas,
lo malo es hacerlo a la fuerza y por necesidad.

No está mal que me guste ver caer la lluvia,
lo que no me agrada es que me ande pisando los talones.

Esta bien que me guste un día de sol,
lo malo son sus rayos al medio día quemándome.

No está mal mojarme de vez en cuando en la lluvia,
lo que no me gusta es el palo de agua que no deja de caer.

Esta bien que quiera contemplar la luna brillante y redonda,
lo malo es que no se quiera dejar ver en mi ventana.

No está mal querer estar solo,
lo malo es cuando sientes la soledad.

Un día malo lo tiene cualquiera,
lo que no me gusta es la repetición.

Veo,
escucho,
toco,
camino.

Ningún día es lo suficientemente malo,
si aún puedo respirar.

martes, 14 de septiembre de 2010

Esta noche



Hace horas llueve
Truena en la oscuridad
Un frío penetrante entra
Vino a acompañar esta soledad
La luz escasa de la habitación
Trajo el recuerdo de aquella noche
Llovía fuerte igual que hoy
Dijimos todo lo que no debíamos
Esa noche no medimos las palabras
No pudimos nuestros labios sellar
Solo dejamos que saliera una tras la otra
Como si fueran un puñal
Que se disparan como balas
Hiriendo a muerte nuestro amor
No teníamos que haber dicho todo
No siempre todo se ha de decir
No se pueden recoger las palabras
No se puede recoger el dolor
Esta noche llueve como esa…
Esta noche no estás aquí…
Esta noche….
Esta…(estallo a llorar)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Café

Llueve
Llega el frío
Tomo una taza de café
La abrazo con mis manos
Esta caliente
Siento su calor
La acerco a mi cara
El vapor calienta mi rostro
Soplo suavemente hacia el fondo
Degusto su interior
Pausadamente lo saboreo

Llueve
Abro el paragua
Me coloco los audífonos
Escucho
Una poesía hecha canción
Una voz que despierta
Que regala calidez
Como la taza de café
Que se disfruta al sujetarla
Aprovechando su vapor
Degustando su sabor


…….escuchando a Rubén Márquez bajo la lluvia.

“…Que las únicas verdades son las que el tiempo no desvanece…”
Raíces, Rubén Márquez