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viernes, 13 de junio de 2014

Alarmista

Llegas con tu presencia
Fingiéndote desapercibida
Y toda de bajo perfil
Paseándote por los pasillos
Deteniéndote en algún estante
Con un aparente interés
En cierta hilera de libros
Tomas uno en tus manos
Y simulas no estar allí
Encerrando la música en tus oídos
Sellándolos con los audífonos
Inexpresiva, crees tú
Casi invisible para ti
Lees detenidamente el prologo
Y luego lo regresas a su lugar
Continúas tu viaje en el anaquel
Ahora con otro libro en tu mano
Pareciera ser el ganador
Lo sujetas en tu brazo con fuerza
Como si se pudiese escapar
Mientras paseas tu mirada
Buscando algo más
Lo consigues y caminas a la caja
Casi con expresión de tristeza
Invadida de la nostalgia
De quien no quiere terminar de viajar
Pagas y abres la puerta a la calle
Golpeando el aire en tu partida
Dejando la estela atrás
De tu presencia alarmista
Con que perturbas cada lugar
Sin siquiera dejar escuchar tu voz.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Una tarde de feria

I. De la lluvia y de los resbalones.

¿Quién estando en su casa, sale a la calle lloviendo?
De tenis y con paraguas me voy a la calle saltando el agua
Llego a la Feria, cierro el paragua, ya dejo de llover
Camino con la emoción de una niña que va al parque
¿Cuándo fue que me nació esa pasión por los libros?
Sigo caminando, en la rampla patino, caigo sentada en el piso
Un hombre pregunta si estoy bien, pero no me ayuda
De repente alguien me sujeta del brazo y me levanta
Sorprendida volteo, casi olvido levantarme, le doy las gracias
Continúo mi camino, saltando charcos, subiendo a muritos.

II. Benedetti, Sabines y La Palabra más Hermosa.

Decidida a cumplir mi objetivo prosigo de stand en stand
Leo los nombres de cada uno, Países, Editoriales…
Miro en los estantes, pero nada encuentro
No veo algún libro de Mario Benedetti
Muchísimo menos de Jaime Sabines
Grandes aspiraciones soñadoras las mías
Ni siquiera aquel bello cuento que quiero para regalar
“La Palabra más hermosa”, nada, tampoco lo encuentro
En la búsqueda logro sacar unos versos de José Martí
Seguro útiles me serán.

III. De mi stand favorito, la poesía, los cuentos…
Al fin en mi stand favorito, el más grande de la Feria
Metódicamente lo recorro
Desde la entrada paseo la hilera de estantes a la derecha
Me detengo antes de doblar y reviso el mesón al final
Regreso al estante en la dirección que corresponde
Tomo unos libros, más poesía, más cuentos…
Casi no puedo sostener más libros
Doy una última mirada desinteresada a los mesones
El calor me hace decidir ir a la caja a pagar.

IV. La cajera y la que revisa las bolsas

Hago la fila para pagar, al menos este año son más cortas
La de la caja tarda mucho, casi no puedo con tantos libros
Al fin toca mi turno, la chica pacientemente toma los libros
Lentamente pisa el teclado con sus largas uñas postizas
Toma otro libro, regresa una chupeta a su boca, vuelve a marcar
Una señora me pregunta por qué tarda tanto
Le digo que es muy difícil comer chupeta y marcar el teclado a la vez
Otra señora dice que como va a poder con esas uñas
La primera señora replica, sin chupeta y sin uñas sería igual de lenta
Al fin logro pagar, me dan mis libros y voy de salida
Una chica en la puerta me pide la factura y revisa la bolsa
Sonríe y me dice: -Yo también debería aprovechar de comprar los regalos
¿Qué la hace suponer que son regalos? ¿Cómo debo entender eso?
Algunas cosas mejor no entenderlas.

V. El bolso, las postales y Carlos Jaeger

¿Qué cosas se pueden comprar en una Feria de libros?
Libros, responderían ustedes.
Pero también se pueden comprar postales fotográficas
Un bolso artesanal tejido con fibra de moriche
Y un cd de Carlos Jaeger
Curiosa tarde de libros
Sin objetivo logrado
Pero bien recompensado.